Por: Yuly Saavedra
La corrupción es uno de los mayores cánceres que ataca a la democracia, empobrece a los pueblos y hace que su voz se silencie cada vez más. Provoca que los recursos destinados a la ciudadanía se desvíen y debilita la confianza en las instituciones. En este contexto, los medios de comunicación tienen la gran responsabilidad y el deber de informar sobre los hechos acontecidos de manera limpia y transparente, siendo un ente importante en la lucha contra la corrupción que tanto aqueja a los peruanos.
El gran papel de los medios de comunicación va mucho más allá de informar; ellos, como aliados del pueblo, deben respetar la ética y valorar la importancia de visibilizar y combatir actos de corrupción.
Los medios de comunicación tienen el poder de actuar como esos vigilantes anticorrupción que nos gustaría tener para defender nuestra democracia; esos ojos en los que nosotros confiaríamos para tener una opinión justa frente a varios temas relacionados con el gobierno y las instituciones.
El espacio justo para buscar soluciones
Si bien es cierto que los medios poseen la herramienta más importante para alzar la voz, la comunicación, la forma de comunicar puede ser diferente dependiendo del espacio y el contexto. Su impacto puede variar; por ejemplo, existen columnas de opinión, entrevistas y foros públicos donde se puede escuchar a diversas voces y plantear soluciones importantes. Esa es otra herramienta de poder que tienen los medios. Esto puede marcar una gran diferencia, permitiendo hablar sobre temas de corrupción desde distintos enfoques, alzando la voz y comunicando sobre los acontecimientos actuales.
Retos por superar
A pesar de su papel esencial, los medios enfrentan grandes desafíos, como lo son: ataques a la libertad de expresión, amenazas a distintos periodistas, falta de recursos para realizar periodismo de investigación y dificultades para respetar la ética periodística.
Algunos de los retos a los que se enfrentan van desde la falta de equipos necesarios, ya que temas tan delicados requieren mucha más inversión en tiempo y dinero, hasta la escasa colaboración. El apoyo colaborativo de algunas organizaciones puede ayudar a superar estas dificultades.
También existen aún algunos sitios web que manejan distintas fake news, las cuales llegan a desviar la atención de temas realmente importantes sobre nuestra realidad social. Estas noticias falsas retrasan el proceso de presentar un panorama amplio y justo de la realidad. Esto implica que tanto los jóvenes como la población en general se den a la tarea de revisar portales de noticias realmente confiables, evitando así la distorsión de la información.
Aparte de ello, uno de los retos más grandes que se tienen es la censura que sufren diversos medios de comunicación o periodistas independientes, siendo muchas veces presionados para no investigar sobre temas relevantes. Esto hace que la democracia se debilite y que la transparencia en la información pierda fuerza.
La ciudadanía como pieza fundamental
Para entender por qué la corrupción nos afecta tanto, podríamos preguntarnos si los ciudadanos tienen importancia en esta lucha, y la respuesta es que sí. Para que exista un verdadero compromiso, se requiere de una participación activa por parte de la ciudadanía.
Algunas de esas acciones implican participar en marchas y movilizaciones, presentar denuncias ciudadanas a través de redes sociales, o incluso firmar peticiones y apoyar recolecciones de firmas. Estas acciones, que en la práctica podrían no requerir mucho esfuerzo como denunciar por redes sociales, pueden tener un impacto gigante, ya que hoy en día la comunicación virtual ha llegado para quedarse.
Conciencia y coherencia de acciones
Un tema del que no se habla mucho es la ética que las personas tienen para hacer realidad aquello que dicen querer: un país justo, sin corrupción, que pueda expresarse libremente y sin miedo a represalias.
¿Pero nuestras verdaderas intenciones hacia el país coinciden con eso que decimos querer? Si deseamos un país sin corrupción, ¿nosotros, como ciudadanos de a pie, estamos colaborando para que esto se haga realidad? ¿Estamos rechazando, quejándonos, alzando la voz frente a actos de corrupción que vemos en la vida diaria? ¿O simplemente estamos callando y, al mismo tiempo, esperando un cambio?
Gran parte de nuestra responsabilidad es pensar, decir y actuar en coherencia con lo que realmente queremos como ciudadanos: un país libre de corrupción.
En conclusión, un país puede avanzar en desarrollo, economía y políticas públicas si se tiene un verdadero compromiso con el crecimiento y amor por nuestro país. No es tarea de una sola persona, ni de un grupo, ni de un interés particular. La lucha contra la corrupción es amplia, pero las piezas del rompecabezas, que en este caso serían los medios de comunicación y la ciudadanía, necesitan trabajar en conjunto para lograr un verdadero desarrollo del país y por el país.